martes, 7 de octubre de 2014

Poder dejar el Cigarro

45 AÑOS

Dejar de fumar tiene beneficios incluso de manera inmediata. A los 20 minutos del último cigarro, la frecuencia cardíaca y presión arterial se estabilizan. A las ocho horas, los niveles de nicotina y de monóxido de carbono en su sangre se reducen a la mitad. A las 72, mejorarán su olfato y su habilidad para sentir los sabores. A los dos meses, aumentará su capacidad respiratoria. Y al año, habrá disminuido en 50% el riesgo de un infarto. Eso pasará sí o sí, sin importar la edad.

Pero si lo que quiere es tener la opción de llegar a los 60 años con la misma expectativa de vida de una persona que nunca ha fumado, debe disfrutar de su último cigarrillo cuando cumpla los 45 años.
Un estudio de la U. de Toronto, Canadá, siguió a más de 200 mil personas que comenzaron a fumar en la adolescencia: los que dejaron el hábito después de los 40 redujeron en 90% el riesgo de mortalidad vinculada al tabaquismo. Los expertos explican que los pulmones tardan una década y media en limpiarse. Por eso, quienes deciden dejar el cigarro más cerca de los 50 recuperan sólo seis años de vida, una cifra que se reduce a cuatro cuando se abandona el hábito entre los 55 y los 64.
Eso sí, el autor de este estudio, el académico Prabhat Jha, hace un alcance a Tendencias: “Sólo porque esté la posibilidad de recuperarse, no significa que haya que esperar hasta los 40 y tantos. Un fumador frecuente tiene el triple de riesgo de muerte”. Aunque tenga menos de 40.

Según explica Mario Calvo, vicepresidente de la Sociedad Chilena de Enfermedades Respiratorias, el tabaco genera un proceso inflamatorio crónico que altera el epitelio bronquial y las células de los alveolos, que se encargan de remover las sustancias extrañas que ingresan al pulmón. “La alteración de la función pulmonar que el tabaco va produciendo lentamente puede revertirse, pero no totalmente, y mientras más se demore el paciente en dejar el tabaco, peor es su reversibilidad”, advierte.

Algo especialmente cierto cuando se trata de cáncer. Una patología vinculada fuertemente al tabaquismo. De hecho, según datos de la Sociedad Americana de Cáncer, el riesgo de cáncer pulmonar baja a la mitad recién una década después de dejar de fumar.

50 años, Cambio de vida

"La etapa que va entre los 40 y 50 años es crucial. En ese período se debe empezar a comer mejor, dejar el cigarro, aplicarse con el ejercicio e intentar bajar el estrés y el alcohol para asegurarse varias décadas más de buena salud. También puede partir más tarde, a los 60 o a los 70, pero los beneficios ya no son los mismos"

“Está lleno de esos pacientes. Personas de cincuenta y tantos, que han fumado toda la vida, con una pésima alimentación y la última vez que hicieron ejercicio fue en las pichangas de la universidad; pero quieren, de la noche a la mañana, ponerse a trotar, comer sano y tener una vejez saludable. ¡Si no existen milagros!”, dice Bernardita Vignola, nutricionista de Clínica Santa María. “Por eso, lo que yo hago es aterrizarlos y dejarles bien claro que lo que quieren es imposible”, agrega. El comentario se está volviendo cada vez más habitual en la comunidad médica por estos días. Claro, en un país donde las expectativas de vida crecieron 22 años en tan sólo cinco décadas (situándonos como los más longevos de Sudamérica), al pasar los 45 inevitablemente llega el momento en que nos imaginamos cómo serán esos 15 o 20 años después de la jubilación. Y la escena que aparece ante nuestros ojos puede ser muy deprimente. Entonces, corremos al doctor.

Pero no es tan fácil: “La mayoría llega a las consultas cuando el daño orgánico ya está hecho y sólo queda una prevención secundaria, como bajar el colesterol para disminuir el riesgo cardíaco. Pocos se toman en serio que cuanto antes es mejor”, dice el doctor Héctor Ducci, cardiólogo y jefe de Medicina Preventiva de Clínica Las Condes.

Las encuestas de salud indican que el chileno promedio come semanalmente 10 marraquetas, casi 200 gramos de pollo, medio kilo de carnes rojas, una porción de mariscos o pescados equivalentes apenas a un tarro de atún, se toma cinco tragos a la semana y fuma 10 cigarrillos diarios. El 70% es completamente sedentario, sólo el 9% consume lo aconsejable de frutas y verduras, y un tercio está “muy estresado”. ¿Se identifica?

Si su respuesta es afirmativa, crea lo que dice Vignola: “No existen milagros”.

Es cierto que un poco de ejercicio es mejor que nada, que dejar el tabaco a los 60 es mejor que morirse con el pucho en la boca dos años después, que para su corazón el pescado con lechuga es mejor que una parrillada. Es decir, que los beneficios de modificar los hábitos se harán sentir sin importar la edad. Pero también es cierto que existen límites para un cambio exitoso en el estilo de vida; porque después será muy difícil que usted pueda aspirar a una vejez saludable. Esa en que nos imaginamos leyendo frente al mar, con amigos, jugando con los nietos o planificando algún viaje.


Vida Sexual Plena

El 60% de las personas mayores de 65 años dice tener relaciones sexuales con una frecuencia media de cuatro veces al mes, y aunque la mayoría reconoce que sus relaciones han sufrido cambios a causa de la edad aclaran que no por ello son “menos satisfactorias”.

Estos son algunos de los resultados de un estudio, en el que han participado más de un centenar de mayores de 65 años y que se hará público en el XXVI Congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC), que se celebrará del 15 al 18 de noviembre en Valencia.

Según el estudio, realizado por médicos de familia de Cataluña, el 85 por ciento de los entrevistados tenía pareja y en más de la mitad de los casos era el varón el que inicia las relaciones sexuales.

La sexualidad en los mayores sigue siendo un tema tabú

La coordinadora del Grupo de Atención al Mayor del SEMFYC, Pilar Regato, explicó en un comunicado que la sexualidad en los mayores “continúa siendo un tema tabú y, tanto a los pacientes como a los médicos, nos produce cierta vergüenza hablar de un aspecto tan importante para disfrutar de un envejecim
iento saludable”.

“Tenemos la falsa creencia de que es una esfera de la vida que desaparece cuando se llega a una determinada edad. Sin embargo en la consulta cada vez es más frecuente que nos pregunten por aspectos relacionados con la libido y la potencia sexual”, afirmó Regato.
Los encuestados manifestaron tener relaciones “satisfactorias” o “muy satisfactorias” en un 59,6 por ciento, en el caso de los varones, y en el 35,7 por ciento en el de las mujeres.

El estudio también señala que la mayoría de las persona mayores, el 87,6 por ciento, nunca ha preguntado a su médico sobre aspectos relacionados con su sexualidad y el médico sólo ha preguntado al 8,8 por ciento por este motivo.

Vejez Plena



En gran medida, la calidad de vida de cada ser humano depende de los cuidados y medidas de salud que aplica desde su niñez; la tercera edad no es la excepción, y para lograr que esta etapa sea tan memorable como las demás es conveniente cultivar y desarrollar buenos hábitos.
Dado que todos nacemos envejeciendo, deberíamos tomar en cuenta que vejez feliz dependerá de qué tan bien cuidemos de nosotros mismos a lo largo de la vida y de las medidas que diariamente procuremos para mantener saludable nuestro organismo, contar con adecuada autoestima y cultivar mente y espíritu.

Cierto es que con el proceso del envejecimiento se experimentan cambios físicos tales como aparición de arrugas y canas o falta de vigor, además de que se sufre sentimiento de pesar y duelo debido a las pérdidas afectivas y de seres queridos.

Empero, también es verdad que si una persona sobrevive más tiempo es porque su organismo es más resistente y su estilo de vida ha sido más benéfico que el de otros individuos, por lo que en vez de maldecir a la vejez hay que asimilarla como un logro más en el que cambia la percepción de uno mismo y la forma de relacionarse con el entorno.
No es imposible, pues se trata de algo que ha ocurrido con anterioridad al pasar d
e la niñez a la adolescencia y de ésta a la edad adulta; así, para afrontar este reto, proporcionamos a continuación una serie de sencillos consejos.

Adiós a tabaco y alcohol

Fumar y consumir alcohol incrementan el riesgo de padecer enfermedades crónicas, como trastornos en el aparato circulatorio, mayor probabilidad de sufrir infartos, alteración del sistema nervioso y, en casos graves, enfisema pulmonar (obstrucción de los bronquios), cirrosis (alteración en donde los tejidos del hígado se endurecen y limitan su funcionamiento) y hasta cáncer.
Además de esto, el consumo de tales estimulantes favorece otros males como acidez estomacal, agruras, fatiga, mala memoria, confusión mental, tartamudez, trastornos de sueño, estado de ánimo cambiante, desinterés en las actividades diarias y baja del sistema inmunológico (que nos defiende de infecciones) y de la capacidad de reacción frente a situaciones de estrés. Por todas estas razones el consejo médico es claro: nunca es tarde para abandonar el tabaco o decidirse a beber con moderación.

Visitar al médico

Asistir al geriatra (especialista encargado de los problemas médicos de los individuos de la tercera edad) de manera periódica es una decisión acertada, pues tal como ocurre en otras etapas de la vida, la asesoría de un especialista en salud no es un síntoma de debilidad, sino una actitud prudente, madura y de autoestima muy positiva que hace frente al posible desarrollo de enfermedades.
En una revisión médica de una persona mayor de 65 años se tienen que evaluar presión sanguínea, pérdida de masa muscular, auditiva y visual, deterioro de las funciones mentales o problemas de tiroides. La salud bucal también debe revisarse con frecuencia, y en el caso de las mujeres, tienen que realizarse periódicamente una mamografía para detectar a tiempo cáncer en esa zona.
Además de los trastornos anteriores, debe vigilarse el posible desarrollo de enfermedades como diabetes tipo 2 (en la que no se depende de la insulina), cáncer y trastornos relacionados con la circulación sanguínea. De manera particular, cada tres años las mujeres tienen que realizarse un examen de cuello de útero y los hombres de próstata y colon, con la finalidad de prevenir la aparición de cáncer; asimismo, las féminas deben realizarse estudios minuciosos para evitar el desarrollo de osteoporosis.

Cuidar la alimentación

Tener hábitos nutritivos saludables es clave para prevenir enfermedades, por lo que las personas de la tercera edad deben seguir pautas esenciales:
  • Dieta rica en frutas, verduras, cereales y fibra.
  • Disminución en el consumo de grasa y colesterol.
  • Ingerir sal y azúcar en cantidades moderadas.
  • Beber entre 6 y 8 vasos con agua diariamente.

En principio, con costumbres alimenticias de este tipo no se requerirán suplementos vitamínicos, pero si lo juzga necesario consulte a un especialista para asesorarse sobre el consumo de algún complemento alimenticio o para asegurarse que a través de sus alimentos toma diariamente las calorías necesarias.

Entrar en acción

Realizar actividad física con regularidad es una de las mejores maneras de protegerse contra muchas enfermedades, dado que el ejercicio se asocia con menor riesgo de padecer problemas cardiacos, diabetes, osteoporosis, hipertensión y algunos tipos de cáncer. Al mismo tiempo, aporta mayor resistencia física y flexibilidad, y mejora el funcionamiento de pulmones y corazón.
Así, la práctica de actividad deportiva constante y moderada (caminar, nadar o andar en bicicleta) durante 30 minutos al día es excelente manera de consentir al organismo. Además, las caminatas o la incorporación a grupos ya formados que desempeñen actividades como Tai-Chi proporciona la oportunidad de conocer nuevas personas y hacer amigos con quienes intercambiar experiencias e ideas.

¿Sexualidad?

Por supuesto. La actividad sexual no es exclusiva de personas jóvenes, pues aunque la respuesta erótica pudiera ser diferente, la mayoría de la gente mayor quiere y puede disfrutar de relaciones activas y satisfactorias, siempre que haga de lado las ideas de terceros que califican a la ancianidad o a los “abuelitos” como personas asexuadas o “niños grandes”.
Es común que las mujeres noten cambios en la forma y flexibilidad de la vagina y disminución en la lubricación, así como que los hombres noten que pueden demorar en lograr la erección, misma que no será tan prolongada y firme como en años anteriores; empero, estos cambios en el organismo son superables en la mayoría de los casos con ayuda de la pareja y, de ser necesario, de un especialista (geriatra o sexólogo).
De esta manera, las personas de la tercera edad cuentan con la posibilidad de gozar una vida sexual activa y sus beneficios, como satisfacción personal, autoestima o facilidad para manifestar amor hacia la pareja; además, la actividad erótica desencadena la generación de endorfinas u hormonas de la felicidad, sustancias que estimulan los centros de placer en el cerebro a la vez que eliminan dolor, insomnio, estrés y depresión.

Hogar seguro

Las cifras no mienten: 30% de las personas mayores de 75 años tienen dificultades para subir escaleras, y un porcentaje similar en idéntico lapso de tiempo sufre una caída; en la mayoría de los casos, si los afectados hubieran sabido cómo prevenir estos accidentes, se habrían evitado muchas lesiones, fracturas o decesos.
Por ello debe ponerse atención especial a la seguridad en el hogar, a sabiendas de que las medidas esenciales de protección consisten en evitar las superficies demasiado lisas o escaleras y terrenos con continuos desniveles. Además, debe tenerse especial cuidado cuando se utilice cualquier objeto casero que pueda provocar quemaduras.

Mente sana

Muchos especialistas coinciden en señalar que si la capacidad de las neuronas disminuye es porque no se recurre a ellas, y agregan que la mejor manera de mantener mente y memoria lúcidas es ejercitando al cerebro mediante trabajo intelectual, actividades culturales, creativas, deportivas o sociales.
De ahí que se recomienda a los adultos mayores que realicen actividades provechosas que ayuden a fortalecer las cualidades de lógica y pensamiento con las que todo individuo cuenta, tales como aprender nuevas actividades como canto o fotografía, practicar lectura y juegos (ajedrez o dominó) que además les ayudarán a mejorar sus relaciones sociales.

Ante todo, es muy importante que la persona de la tercera edad se considere a sí misma con capacidades y destrezas que pueden cultivar como cualquier otro individuo. Si juventud o niñez tuvieron su encanto, no hay razones para pensar que la vejez está exenta de satisfacciones y oportunidades para vivir dignamente y ser cada día mejor ser humano.

Envejecimiento y estrés oxidativo

El envejecimiento y la disminución de la longevidad parecen ser debidos en parte a la acción de los radicales libres encargados de diversas reacciones de oxidación enzimática. Los radicales libres de oxígeno son altamente reactivos y todas las células pueden ser lesionadas por los mecanismos siguientes:

1. Alteraciones oxidativas acumuladas en el colágeno, la elastina y el DNA.
2. Ruptura de mucopolisacáridos mediante la degradación oxidativa.
3. Acumulación de sustancias metabólicamente inertes, como ceras y pigmentos, y fibrosis de arteriolas capilares.


Según estos mecanismos metabólicos, la expectativa de vida depende de la lentificación en el consumo de oxígeno. Complejas reacciones bioquímicas han sido descritas en el cuerpo humano, estando estas controladas por múltiples mecanismos de regulación. Muchas de las reacciones bioquímicas implican transferencia y liberación de energía, que pueden acarrear formación de radicales libres, sin embargo estos deben ser cuidadosamente controlados porque dada su naturaleza altamente reactiva representan una amenaza potencial para los tejidos sanos.

El incremento del estrés oxidativo puede resultar de un aumento en la producción de precursores de radicales de oxígeno reactivos, de un aumento de las especies reactivas del oxígeno (EROs), de un incremento de las catálisis prooxidantes, de una reducción de los sistemas antioxidantes o de una combinación de todos ellos.

Las especies reactivas de oxígeno presentan una alta reactividad tanto que son capaces de reaccionar con una amplia gama de estructuras celulares. Se conoce que sus blancos fundamentales son los ácidos grasos insaturados de las membranas fosfolipídicas, proteínas y ácidos nucleicos. Estas especies, altamente reactivas, una vez formadas dan lugar a una serie de reacciones en cadena (peroxidación lipídica, glicosilación) que pueden dañar todas las moléculas de importancia biológica ya sea por una alteración directa de la estructura y función, por la aceleración de la proteólisis endógena selectiva o por el incremento de la función enzimática.

Existen numerosas reacciones enzimáticas que sirven como fuente de radicales libres entre las que se encuentran: las implicadas en la cadena respiratoria, en la fagocitosis o en la síntesis de las prostaglandinas. También se producen radicales libres en reacciones no enzimáticas entre el oxígeno y los compuestos orgánicos y como consecuencia de las radiaciones ionizantes.

El envejecimiento por la intervención de los radicales libres se debe a:
– Incremento en la velocidad de consumo del oxígeno en la mitocondria, lo cual disminuye su longevidad.
– Intervención de los radicales libres en el desarrollo de ciertas enfermedades (cáncer y aterosclerosis).


Con el desarrollo de la vejez, las acciones de las especies reactivas de oxígeno y de otros radicales son mucho más perjudiciales, porque con el envejecimiento los sistemas antioxidantes se ven disminuidos y por tanto existe una mayor probabilidad de que las especies radicalarias ejerzan su acción sobre sus moléculas blancos. A continuación se mencionan algunas acciones biológicas de los radicales libres de oxígeno sobre moléculas de importancia biológica, las cuales se agravan con la vejez.

Dormir mejor en en mi vejez

Muchas personas de edad avanzada tienen más problemas para dormir que cuando eran más jóvenes. Es Posible que usted no pueda conciliar el sueño, que despierte frecuentemente, que le cueste trabajo volverse a dormir y que duerma pocas horas durante la noche. También es frecuente que lo molesten los problemas físicos o enfermedades. Algunos individuos de edad avanzada despiertan para poder respirar, y otros tienen contracturas o desean mover sus piernas o levantarse y caminar un poco. Es posible que tengan alteraciones de los latidos del corazón, necesidad de ir al baño o dolor causado por artritis u otros trastornos. Como resultado, las personas que duermen mal a menudo se sienten débiles al día siguiente y tienen dificultades para realizar sus actividades cotidianas.
Algunos médicos prescriben medicamentos para que los pacientes duerman mejor y permanezcan dormidos. Estos medicamentos pueden ser útiles para algunos problemas especiales, pero es mejor que usted aprenda a dormir bien. Es probable que su médico le indique lo siguiente:

  •  Busque atención a sus problemas médicos. Discuta con su médico las irregularidades cardiacas, la dificultad para respirar, las contracturas musculares, los problemas urinarios y los dolores causados por la artritis u otras enfermedades. El le podrá indicar un tratamiento para disminuir los síntomas que hacen que usted permanezca despierto.

  •  Permanezca activo durante el día. Las actividades cotidianas – el trabajo, las labores del hogar, las relaciones con los amigos, el ejercicio, la lectura, los trabajos manuales y los pasatiempos – poseen ventajas especiales. Ellas mantienen a la mente y al cuerpo ocupados, le distraen de dormir demasiado durante el día y le ayudan a que se sienta fatigado naturalmente y así pueda dormir con mayor facilidad.

  •  Evite o limite las siestas durante el día. Dormir siestas durante el día resta horas de sueño durante la noche. En otras palabras, todo sueño cuenta: si usted duerme siete horas en la noche, el hecho de dormir una siesta de hasta dos horas en el día significa que es probable que sólo duerma cinco horas en la noche. Si usted debe dormir una siesta limite el tiempo a 20 o 30 minutos.

  • Establezca un horario para acostarse y levantarse. Es más probable que usted duerma bien si se acuesta a la misma hora y se levanta a la misma hora todos los días. De acuerdo con los especialistas, levantarse a la misma hora es muy importante; usted tenderá a acostarse a determinada hora de tal modo que pueda levantarse a la misma hora. No se levante tarde para compensar las horas de insomnio. Tampoco permanezca en la cama más tiempo de lo que espera dormir. Si usted suele dormir siete horas en la noche, no intente dormir ocho o nueve porque es probable que pase una hora o dos dando vueltas en la cama.

  •  Evite los estimulantes antes de acostarse. Las bebidas que contienen cafeína como el café, el té o algunos refrescos pueden causar insomnio, así como las preparaciones con chocolate que contienen un compuesto similar. Es mejor evitar estos alimentos y bebidas si usted es sensible a ellos. Aunque el alcohol no es un estimulante y puede hacerlo sentir somnoliento posee el efecto, de despertarlo más tarde. Es posible que un pequeño vaso de vino le ayuda a relajarse, pero muchos especialistas no recomiendan las bebidas alcohólicas antes de acostarse.

  • Relájese unas horas antes de acostarse. Evite el exceso de comidas y bebidas en la noche ya que pueden ser una carga excesiva para su aparato digestivo y para el corazón. Los líquidos también aumentan la posibilidad de que usted tenga que ir al baño durante la noche. Es importante evitar el trabajo o los problemas familiares agotadores que puedan molestarlo. En lugar de esto escuche música suave, lea algo sencillo, mire un programa agradable de televisión o dése un baño caliente. Una rutina que se practica antes del sueño es útil para prepararlo para dormir.

  • Cree un ambiente cómodo para dormir. Su habitación debe ser tranquila, oscura y tener una temperatura agradable. La ropa de dormir debe ser holgada y el colchón y las almohadas deben permitirle relajarse con facilidad. El aire acondicionado o un ventilador pueden ser útiles en el verano. Además, algunas veces los ruidos pueden hacerse menos molestos con el sonido constante de un ventilador.

  • Reserve la habitación para dormir y para las actividades sexuales. Usted debe relacionar a la habitación con el sueño; no coma, beba, lea mire televisión o realice otras actividades exigentes ahí. Las actividades sexuales son, desde luego, apropiadas para la habitación y, de hecho, pueden ayudarlo a relajarse y dormirse fácilmente después.

  • Tenga un plan para cuando despierte en la noche. Si usted despierta antes de lo deseado, trate de dormirse de nuevo pensando cosas agradables, respirando profundamente, fantaseando, repitiendo alguna palabra o frase, o practicando una rutina de relajamiento. Si no puede volverse a dormir después de 20 o 30 minutos, levántese y haga algo sencillo que no requiera mucha atención como leer, no trabaje ni coma. Regrese pronto a la cama y trate de dormir otra vez. Si esto no es posible repita el procedimiento cuantas veces sea necesario. Si tiene la necesidad de ir al baño, tenga cuidado de evitar algunos peligros como el agua que se puede encontrar en el piso, lo que podría causar una caída.



Por último, la verdadera prueba del sueño nocturno (corto o largo, profundo o ligero, continuo o intermitente) es cómo se refleja al día siguiente. Si usted se siente bien y puede enfrentarse a las actividades de la vida diaria, usted está durmiendo lo suficiente.

Suma pasos resta años



La actividad física ayuda a prevenir enfermedades coronarias, infartos cerebrales, hipertensión e, incluso, la depresión. Si necesita más razones para comenzar a practicarla, siga leyendo.

No se trata de practicar disciplinas de alto rendimiento o correr la Maratón de Santiago. Pero lo cierto es que los adultos mayores que se ejercitan con regularidad envejecen más sanos y con mejor pronóstico.
Según un estudio realizado en 2009 por la Facultad de Medicina de la Universidad Hebrea, en Jerusalén, quienes se mantienen activos físicamente -incluso aquellos que empiezan a ejercitarse después de los 80 años- reducirían su riesgo de morir en comparación con los sedentarios. También serían más propensos a mantener su independencia a los 85 años.

Moverse es el secreto

La doctora Philippa Moore, médico familiar de Red Salud UC, explica que con el paso del tiempo se produce una degeneración natural del cuerpo. Y aunque es imposible evitarlo, el deporte retarda el proceso. "Con la edad los músculos pierden su grosor, los huesos se descalcifican y se vuelven más rígidos. Todos estos problemas se pueden mejorar con el entrenamiento".
Se recomienda que un adulto mayor sano realice actividad física todos los días o mínimos tres veces por semana, durante 30 minutos. Quienes presentan enfermedades crónicas deben consultar con un especialista antes de establecer su rutina de ejercicios.

Una vejez saludable

La actividad física regular ayuda a prevenir la hipertensión y diabetes, reduce el riesgo de padecer infartos cerebrales y eventos cardiovasculares.
-Se ha demostrado que el deporte aumenta el colesterol bueno (HDL), por lo que la posibilidad de que se produzca un infarto es más baja.
Además, contribuye a que las articulaciones no se rigidicen y, a su vez, disminuye el peligro de sufrir una fractura de cadera. "Mientras más fuertes son los músculos, mejor es el equilibrio. Existe una menor probabilidad de que la persona caiga y se lastime".

Vivir mejor y con optimismo

Los adultos mayores que entrenan con frecuencia tienen un mejor estado de ánimo, se sienten personas activas y útiles.
La doctora Moore aconseja asistir a actividades en grupo para fomentar la socialización. Esto permite la interacción con personas de su misma edad y ayuda a que se interesen en otras cosas. "Lo importante es empezar de a poco y hacer algo que de verdad les guste. Nunca es tarde para preocuparse de la salud y comenzar a ejercitarse".


Actividades físicas recomendables
  • Salir a caminar
  • Nadar
  • Trotar (para aquellos más activos)
  • Subir escaleras
  • Jardinear
  • Barrer