"La etapa que va entre los
40 y 50 años es crucial. En ese período se debe empezar a comer mejor, dejar el
cigarro, aplicarse con el ejercicio e intentar bajar el estrés y el alcohol
para asegurarse varias décadas más de buena salud. También puede partir más
tarde, a los 60 o a los 70, pero los beneficios ya no son los mismos"
“Está lleno de esos pacientes.
Personas de cincuenta y tantos, que han fumado toda la vida, con una pésima
alimentación y la última vez que hicieron ejercicio fue en las pichangas de la
universidad; pero quieren, de la noche a la mañana, ponerse a trotar, comer
sano y tener una vejez saludable. ¡Si no existen milagros!”, dice Bernardita
Vignola, nutricionista de Clínica Santa María. “Por eso, lo que yo hago es
aterrizarlos y dejarles bien claro que lo que quieren es imposible”, agrega. El
comentario se está volviendo cada vez más habitual en la comunidad médica por
estos días. Claro, en un país donde las expectativas de vida crecieron 22 años
en tan sólo cinco décadas (situándonos como los más longevos de Sudamérica), al
pasar los 45 inevitablemente llega el momento en que nos imaginamos cómo serán
esos 15 o 20 años después de la jubilación. Y la escena que aparece ante
nuestros ojos puede ser muy deprimente. Entonces, corremos al doctor.
Pero no es tan fácil: “La
mayoría llega a las consultas cuando el daño orgánico ya está hecho y sólo
queda una prevención secundaria, como bajar el colesterol para disminuir el
riesgo cardíaco. Pocos se toman en serio que cuanto antes es mejor”, dice el
doctor Héctor Ducci, cardiólogo y jefe de Medicina Preventiva de Clínica Las
Condes.
Las encuestas de salud indican
que el chileno promedio come semanalmente 10 marraquetas, casi 200 gramos de
pollo, medio kilo de carnes rojas, una porción de mariscos o pescados
equivalentes apenas a un tarro de atún, se toma cinco tragos a la semana y fuma
10 cigarrillos diarios. El 70% es completamente sedentario, sólo el 9% consume
lo aconsejable de frutas y verduras, y un tercio está “muy estresado”. ¿Se
identifica?
Si su respuesta es afirmativa,
crea lo que dice Vignola: “No existen milagros”.
Es cierto que un poco de
ejercicio es mejor que nada, que dejar el tabaco a los 60 es mejor que morirse
con el pucho en la boca dos años después, que para su corazón el pescado con
lechuga es mejor que una parrillada. Es decir, que los beneficios de modificar
los hábitos se harán sentir sin importar la edad. Pero también es cierto que
existen límites para un cambio exitoso en el estilo de vida; porque después
será muy difícil que usted pueda aspirar a una vejez saludable. Esa en que nos
imaginamos leyendo frente al mar, con amigos, jugando con los nietos o
planificando algún viaje.
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