Hay ancianos y ancianas cuya
capacidad de memoria, retención y agudeza mental es sorprendente. Ello se debe
por un lado a que genéticamente estaban privilegiados, pero también a que han
mantenido activo su intelecto a través del estudio, la lectura y la
comunicación humana.
La forma de enfrentar la vejez
tiene que ver mucho con el sentido del humor y la capacidad de resolver los
problemas. Muchos ancianos proyectan y transmiten paz y son un consuelo para
los niños, jóvenes y adultos que viven en situaciones de estrés constante sin
saber cómo manejarlas, porque la vida les ha enseñado cuáles son realmente las
cosas importantes y cómo salir de los problemas a pesar de las situaciones a
las que todos tenemos que enfrentarnos .
Desarrollar alguna habilidad
manual y/o elegir un entretenimiento desde jóvenes, ayudará a manejar el tedio,
aburrimiento y la soledad.
Si ahora nosotros ayudamos y
procuramos lo mejor para nuestros ancianos, estamos dejando una enseñanza en
nuestros hijos y jóvenes, para que cuando llegue el momento, ellos hagan los
mismo con nosotros.
Los ancianos podrán tener el cuerpo
frágil, pero su mente sagaz, es capaz de absorber todos los estímulos que los
rodean, por ello deben rodearse de cariño, música, alegría.
Sin exponerlos al peligro de su
fragilidad, las personas mayores deben ser partícipes de las tareas del hogar,
tener responsabilidades que cumplir y participar en la toma de decisiones, su
opinión es a veces mucho más valiosa y certera que la de muchos de nosotros,
porque tienen experiencia.
El ejercicio físico practicado
desde jóvenes, es fundamental para conservar los músculos y huesos sanos,
además las personas mayores deben seguir ejercitándose, por lo menos al
caminar, subir y bajar escaleras y estar lo menos sedentarios posibles.
Pero de todo lo que se debe
hacer mejor, para preparar la vejez, es establecer un estilo de vida saludable
en el que se tome en cuenta:
- La alimentación, balanceada, evitando en consumo excesivo de
carbohidratos y grasas.
- Tomar mucha agua durante el día.
- Evitar el consumo de cualquier droga: tabaco, alcohol y
drogas ilícitas.
- Hacer ejercicio diariamente, 20 minutos de caminar al día es
suficiente para mejorar las condiciones generales y si no pueden por lo
menos hacer ejercicios leves en su hogar.
- Atender a tiempo cualquier enfermedad y cumplir con los
tratamientos completos.
- Dormir por lo menos 8 horas diarias y descansar durante el
día entre jornada y jornada.
- Reír y fortalecer el sentido del humor.
- Evitar y controlar las situaciones de estrés y atender las
depresiones.
- Atender con cuidado, amor y paciencia cualquier problema de
salud que se presente.
- Tomarlos en cuenta cuando se tomen decisiones en el hogar.
- Acompañarlos y dejarlos platicar sobre todos sus recuerdos y
experiencias.
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