martes, 7 de octubre de 2014

Aceptándome


ENTUSIASMO O ACHAQUES

Para el geriatra Aldo Guevara D’Aniello, las personas que aceptan la vejez como un proceso natural son gente que se acopla al medio con gran entusiasmo y equilibrio, sobre todo, viven lo que tienen por delante. No son amargadas, sino, al contrario, siempre encuentran alguna lección que extraer a los acontecimientos de la vida cotidiana. Generalmente, agrega, realizan una actividad aunque no sea remunerada con la que contribuyen al desarrollo de su colectividad. Incluso están actualizadas en tiempo y espacio, es decir, saben en qué día están y conocen acerca de las noticias, fechas o celebraciones, pues siempre están activos, con proyectos que jamás terminan.
“Son individuos que tienen claro que saber vivir es un arte que muy pocos reconocen que obliga a un constante entrenamiento. Y quienes asimilaron bien las etapas de la vida como niñez, adolescencia y vida adulta son las que sacan el mayor provecho a la tercera edad, porque en ella también hay detalles propios que disfrutar”, asegura.
También, dice Guevara, son personas que se trazan metas tanto para la jubilación y el tiempo libre como para morir o despojarse de aquello que es inservible y que se va acumulando a través de las décadas. Incluso, no les importa que les digan viejos, y adicional a ello hacen ejercicio físico, porque entendieron que es necesario y saludable.
Sin embargo, quienes no aceptan la vejez reniegan y la equiparan con la enfermedad. “Nunca entendieron que los “achaques” son gajes del oficio, que hay que ser un poco patojo, un poco cegato, un poco sordo”, asegura Guevara.

Hombres vs. Mujeres

Además, no buscan mejorar su entorno, adquieren hábitos insanos en cuanto a comida y aseo personal, se aíslan, se desorientan y desperdician oportunidades. Y hacen causa común con los similares para lamentarse por un pasado aparentemente mejor.
Según la psicóloga clínica Cecilia Chávez de Larrea, se cree que el envejecimiento afecta más a la mujer, pero no es cierto. Así como ella tiene su crisis en el climaterio, el varón pasa por la andropausia y, sexualmente, es mayormente desfavorable para este.
“Las mujeres deben saber envejecer con gracia y usando sus atractivos, pero no solo los externos, y sin descuidar su presentación personal. Quien no tiene seguridad de todos sus encantos y siempre valoró su belleza externa, va a pasar por dificultades aceptando el paso del tiempo. Hay las que se visten ridículas, lo que las hace ver aún mayores”.
En realidad, dice Guevara, lo que tiene que hacer el individuo es diferir aquellos signos propios del envejecimiento para alcanzar una tercera edad activa y productiva. Por eso, es necesario conocer cómo es la vejez normal y la patológica, hacer su diferencia y buscar las soluciones que la sociedad brinda a los añosos.

“Como primer paso es mirar la vejez del vecino, en otras palabras cómo se deterioran los demás para no caer en lo mismo. El mejor espejo son nuestros padres, abuelos o tíos, que generalmente marcan la tendencia familiar en ese campo”, concluye. (S.M.de.C)

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